Silencio
El silencio termina siendo la respuesta a todas las preguntas. El silencio y la calma interior, que permiten escuchar y escucharnos.
La conexión con la naturaleza es el máximo exponente de esa conexión. Somos naturaleza por eso nos reconocemos en árboles y flores y nos identificamos con algunos animales.
Nos calma el sonido del agua, nos hipnotiza mirar el fuego o admirar un amanecer.
Nos invita a respirar muy profundo y nos da respeto la quietud de una montaña. Y disfrutamos del sol tibio en la cara, la brisa moviendo la hierba y los brillos del sol sobre el mar.
Y qué es todo eso, sino una profunda pausa entre tanto ruido interno y externo. Son esos instantes de conexión interior en plena calma y silencio donde encontramos las respuestas.
La naturaleza nos lo recuerda. Y la meditación (que no es más que estar presentes) nos ayuda y enseña a volver a conectar con esos momentos de silencio interior.
¿Tienes un minuto para ti?… Cierra los ojos. Y respira, solo respira… muy lento… Suelta tu cuerpo y recuerda que la tierra te sostiene…
Ahí está la paz , allí está la calma.